El beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho

El beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho es el mecanismo de segunda oportunidad en virtud del cual las personas naturales pueden “cancelar” sus deudas.

Como he venido comentando desde que el Real Decreto-ley 1/2015, (posteriormente la Ley 25/2015, de 28 de julio), introdujera en nuestro ordenamiento la “exoneración” de deudas de la persona física no empresaria, nos encontramos ante un mecanismo muy esperado y creo que necesario, pero que exige un sacrificio importante para persona que pretende beneficiarse.

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De entrada el procedimiento resulta complicado y la persona necesariamente debe pasar por un concurso de acreedores de persona física con la liquidación de su patrimonio.

Si esa persona cumple además con los requisitos para ser considerado “deudor de buena fe“, entonces podría solicitar acogerse al “beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho” (es decir, la eliminación de las deudas aún pendientes tras la liquidación de su patrimonio).

Para ello, se preven 2 vías: (a) de forma directa, o (b) sometiéndose a una exoneración provisional indirecta a través de un plan de pagos, y en ambos supuestos, con la posibilidad de “revocación” del citado beneficio de exoneración (bajo determinados circunstancias), en los cinco años siguientes a su concesión.

 ¿Cuando se es deudor de buena fe?

Para ser “deudor de buena fe” deben cumplirse los siguientes requisitos:

1) Que el concurso no haya sido declarado culpable. Aunque si lo fuera por incumplimiento del deber de solicitar el concurso (art. 165.1.1º LC) el Juez podrá conceder igualmente el beneficio atendiendo a las circunstancias y siempre que no se apreciare dolo o culpa grave.

2) Que el deudor no ha sido condenado por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, de falsedad documental o contra los derechos de los trabajadores en los 10 años anteriores.

3) Que reuniendo los requisitos para hacerlo haya celebrado o, al menos, intentado celebrar un acuerdo extrajudicial de pagos.

4) Que haya satisfecho todos los “créditos contra la masa” y “privilegiados” y, de no haberse intentado un acuerdo extrajudicial de pagos, al menos el 25 % de los créditos concursales “ordinarios”.

En caso de cumplir con estos requisitos, el concursado podría acceder al beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho por la vía directa.

Ahora bien, si cumpliendo los tres primeros requisitos no se cumpliera con el cuarto, podría todavía acogerse a la vía de la exoneración indirecta del plan de pagos.

Para ello, la norma en su punto 5) establece como alternativa al punto cuarto que la persona: (a) Acepte someterse a un plan de pagos; (b) No haya incumplido las obligaciones de colaboración en el concurso; (c) No haya obtenido el beneficio de exoneración en los diez últimos años; (d) No haya rechazado dentro de los cuatro años anteriores a la declaración de concurso una oferta de empleo adecuada a su capacidad; y (e) Acepte de forma expresa, que la obtención de este beneficio se hará constar en el Registro Público Concursal cinco años.

La conveniencia de haber intentado previamente un acuerdo extrajudicial de pagos.

El acuerdo extrajudicial de pagos

Si revisamos los requisitos antes comentado, el haber intentado un acuerdo extrajudicial de pagos facilitará poder acceder a la exoneración por la denominada”vía directa”, pues a la persona sólo se le exigirá haber satisfecho los “créditos contra la masa” y los “créditos privilegiados”. En cambio, si no intentó el acuerdo extrajudicial, además tendrá que haber abonado el 25 % de los “créditos ordinarios”.

Pero el acuerdo extrajudicial no solo es conveniente para reducir los importes que se deberán abonar para acceder a la vía directa, sino que es un requisito indispensable para poder acceder a la exoneración por la vía indirecta del plan de pagos.

En mi opinión, si el punto 5) es una alternativa al punto 4), que prevé expresamente la posibilidad de alcanzar la exoneración, aún sin haber intentado un acuerdo extrajudicial, entonces la vía indirecta del plan de pagos también tendría que ser posible sin haberse intentado previamente un acuerdo extrajudicial.

Sin embargo, y a la espera de la interpretación que puedan hacer los Tribunales, en el caso de Barcelona, en el seminario de los Jueces de lo Mercantil y Juzgado de Primera Instancia nº 50, de 15 de junio de 2016, se concluyó lo siguiente en relación al acuerdo extrajudicial y la vía del plan de pagos:

(…) será necesario haber celebrado o intentado celebrar un acuerdo extrajudicial de pagos de manera ineludible para solicitar la aplicación del número 5º del art. 178 bis 3. Las personas que no reúnan los requisitos del art. 231 solamente podrán obtener el beneficio de la exoneración del art. 178 bis.3 número 4º.

Por consiguiente, siempre es aconsejable intentar el acuerdo extrajudicial de pagos, no debiéndose pasar por alto que su finalidad es precisamente intentar una mediación para alcanzar un acuerdo viable con los acreedores que solucione la situación económica, (aunque lógicamente esto no siempre será posible), evitándose tener que acudir a un posterior concurso con la consecuente liquidación del patrimonio.

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