La vivienda familiar en la ley de la segunda oportunidad

Qué sucederá con la vivienda familiar suele ser una de las principales dudas de aquellos propietarios que pretenden acogerse a la Ley de la segunda oportunidad.

En este post explicaremos qué sucede con la vivienda familiar en la Ley de la segunda oportunidad.

vivienda familiar en la ley de la segunda oportunidad

La Ley de la segunda oportunidad.

a) qué es.

Como explico en este otro post la ley de la segunda oportunidad es una reforma de la normativa concursal que busca facilitar que las personas físicas que, ante un fracaso económico empresarial o personal se encuentran en situación de insolvencia («quiebra»), puedan solucionar dicho problema.

Esto puede conseguirse:

 alcanzando un acuerdo de reestructuración de la deuda con sus acreedores, o

consiguiendo la cancelación judicial de las deudas.

b) cómo se estructura.

El proceso se estructura en 2 grandes fases; (1º) la extrajudicial del acuerdo extrajudicial de pagos y (2º) la judicial de concurso de acreedores, donde tras liquidarse el patrimonio del deudor, éste podrá solicitar al Juez la concesión del beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI).

La vivienda familiar en la ley de la segunda oportunidad.

La vivienda familiar suele ser el principal (y quizá el único) bien de muchas familias que inician un proceso para acogerse al mecanismo de la ley de la segunda oportunidad.

¿Cuál es el problema?

El problema con la vivienda habitual radica en que la concesión del «beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho» exige, además de los requisitos previstos en la norma, que previamente se liquiden en el procedimiento concursal los bienes de esa persona.

La norma no contiene una previsión expresa que excluya a la vivienda familiar de la liquidación.

Sólo cuando el dinero obtenido de dicha liquidación sea insuficiente para pagar a los acreedores (o, no existen ni siquiera bienes que liquidar), entrará en juego el mecanismo de exoneración de la ley de la segunda oportunidad.

¿Puede excluirse de la liquidación la vivienda familiar?

a) qué dice la ley concursal sobre la exclusión de bienes.

La Ley Concursal, pensada para las empresas, prevé que el concurso pueda finalizar manteniéndose la propiedad de:

los bienes y derechos legalmente inembargables

aquellos bienes y derechos desprovistos de valor de mercado o, cuyo coste de realización sea desproporcionado respecto del previsible valor venal.

y, bienes o derechos pignorados o hipotecados (pensando seguramente en que el acreedor privilegiado podrá ejecutar el bien en un procedimiento ajeno al concurso).

b) un inmueble carente de cargas es un activo valioso.

Sobre esta premisa carecería de justificación (con la normativa actual) pretender excluir de la liquidación una vivienda libre de cargas (como una hipoteca), pues se trataría de un bien valioso y cuya liquidación serviría para obtener dinero con el que pagar a los acreedores (al menos parcialmente).

Lógicamente, la perdida de vivienda familiar puede ser un problema para la persona (especialmente en grandes ciudades en las cuales el precio mensual de un alquiler puede ser superior al de una hipoteca). Pero, también debemos tener en cuenta que con la concesión del beneficio de exoneración la persona puede quedar libre de sus deudas.

c) ¿y, si está hipotecado?

Hay determinadas situaciones en que liquidar esa vivienda, además de perjudicar a esa persona, tampoco beneficiará a los acreedores. Cuando:

(a) la vivienda se encuentre hipotecada y, por ende, no esté libre de cargas,

(b) el valor del bien sea inferior a la deuda del préstamo que garantiza, y

(c) la hipoteca se encuentre al día y pueda continuar abonándose.

En ese caso, ¿tiene algún sentido liquidar el bien cuando el dinero que se obtenga tendrá que destinarse a pagar la deuda hipotecaria y no al resto de acreedores?

La Audiencia de Barcelona se ha pronunciado al respecto.

«(…) en principio no puede excluirse la vivienda habitual de la liquidación

(…) Ante esta circunstancia, aunque no se haya suscitado en el recurso, no es descartable que el valor de la garantía exceda del valor del bien o que resulte previsible que la enajenación en ningún caso cubrirá el crédito hipotecario. En este supuesto hemos de recordar que tras la reforma de 2015 es preciso consignar el valor de la garantía (artículo 155.5º). Si así fuera, teniendo en cuenta que el préstamo no se ha dado por vencido y que las cuotas se están abonando puntualmente, el juez podrá autorizar, previo traslado al titular del crédito y a los demás acreedores personados, que el bien no salga a subasta.

La entidad financiera titular de la garantía no se ha opuesto al recurso y seguramente estará interesado en que se mantenga vigente el crédito. La realización forzosa, por otro lado, tampoco beneficiaría al resto de acreedores.

En estas circunstancias parece que lo más razonable sería descartar la enajenación, pero dichas circunstancias deben ser comprobadas por el juez del concurso a partir de los datos que obren en el procedimiento, datos que no han accedido a la segunda instancia.

Con todo, y a la espera de la próxima reforma de la normativa concursal, no existe una jurisprudencia consolidada o unánime que nos permite asegurar que la vivienda familiar pueda quedar excluida de la liquidación.

¿Necesitas asesoramiento sobre la ley de la segunda oportunidad? Puedes contactar conmigoescribirme a jraul@quintalegal.com.

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