Diferencia entre actividad empresarial y profesional

En el post anterior hicimos mención a que la actividad económica puede ser empresarial o profesional. Cuando comunicamos a Hacienda el inicio de la actividad (Alta Censal) tenemos que indicar el epígrafe de actividad para el cual se solicita, distinguiéndose entre «actividades empresariales», «profesionales» y «artísticas».

¿Existen diferencias entre una y otra?

La respuesta obviamente es que sí, pero quizá cada vez con menos justificación.

Pues bien, si queremos entender la tradicional distinción entre actividad empresarial y profesional, en primer lugar, tendremos que acudir a razones históricas. Concretamente a la realidad económica española a finales del Siglo XIX, que es cuando se aprueba el Código de Comercio (en el año 1885) y el Código Civil (en el año 1889).

Así, tradicionalmente se ha entendido la actividad empresarial como la realizada por los comerciantes (terminología utilizada por el Código de Comercio), lo que hoy en día necesariamente incluye otras actividades económicas diferentes de la comercial, como la industrial y la de servicios. Por su parte la actividad profesional era, y sigue siendo, la realizada por «profesionales liberales» (abogados, médicos, ingenieros, arquitectos etc). Normalmente, aunque no siempre, exige disponer de la correspondiente titulación universitaria e, incluso, la incorporación al Colegio Profesional.

Pero ¿en qué se diferencian?

La diferencia fundamental radica en que para realizar una actividad empresarial es indispensable contar con una «organización empresarial» (entendida ésta como el conjunto de medios personales y materiales necesarios para su desarrollo, como por ejemplo una tienda física, mercancías, trabajadores, etc). En el caso de la actividad profesional, tradicionalmente no ha sido necesario contar con esa organización, pues al estar directamente vinculadas al conocimiento de la persona, por ejemplo un abogado, se realizaba personalmente por el profesional.

Sin embargo, en la actualidad es habitual el profesional que trabaja con una estructura empresarial, siguiendo con el ejemplo anterior un despacho de abogados. En esos casos se puede realizar dicha actividad por medio de fórmulas societarias, como una S.A. o una S.L., debiéndose añadir el término Profesional.

 

 

 

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