Los deberes de los administradores sociales

La Ley de Sociedades de Capital al regular el órgano de administración establece una serie de deberes de obligado cumplimiento en la actuación de los administradores.

deberes de los administradores

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El órgano de administración, que puede organizarse de diferentes formas (como un administrador único, varias administradores, o un consejo de administración), es el encargado de la gestión y reperesentación de la sociedad.

El Administrador de la sociedad

Lógicamente los administradores no tienen un poder ilimitado, sino que su actuación tiene que respetar una serie de deberes enumerados en la Ley.

Los deberes de los administradores.

(1) Deber general de diligencia.

Dicho deber obliga al administrador a desempeñar su cargo con la “diligencia de un ordenado empresario”, teniendo en cuenta la naturaleza del cargo y las funciones que le hayan sido atribuidas, a tener la dedicación adecuada y adoptar las medidas necesarias para la buena dirección y el control de la sociedad, y a recabar de la sociedad la información adecuada y necesaria que le sirva para el cumplimiento de sus obligaciones.

(2) Deber de protección de la discrecionalidad empresarial.

En el ámbito de las decisiones estratégicas y de negocio, sujetas a la discrecionalidad empresarial, el estándar de diligencia de un ordenado empresario se entenderá cumplido cuando el administrador haya actuado de buena fe, sin interés personal en el asunto objeto de decisión, con información suficiente, y con arreglo a un procedimiento de decisión adecuado.

(3) Deber de lealtad,

Los administradores deberán desempeñar el cargo con la lealtad de un “fiel representante”, obrando de buena fe y en el mejor interés de la sociedad.

La infracción de este deber obligará al administrador a indemnizar el daño causado al patrimonio social y a devolver a la sociedad el enriquecimiento injusto obtenido por el administrador.

En particular, el deber de lealtad obliga al administrador a:

a) No ejercitar sus facultades con fines distintos de aquéllos para los que le han sido concedidas.

b) Guardar secreto sobre las informaciones, datos, informes o antecedentes a los que haya tenido acceso en el desempeño de su cargo, incluso cuando haya cesado en él, salvo en los casos en que la ley lo permita o requiera.

c) Abstenerse de participar en la deliberación y votación de acuerdos o decisiones en las que él o una persona vinculada tenga un conflicto de intereses, directo o indirecto. Se excluirán de la anterior obligación de abstención los acuerdos o decisiones que le afecten en su condición de administrador, tales como su designación o revocación para cargos en el órgano de administración u otros de análogo significado.

d) Desempeñar sus funciones bajo el principio de responsabilidad personal con libertad de criterio o juicio e independencia respecto de instrucciones y vinculaciones de terceros.

e) Adoptar las medidas necesarias para evitar incurrir en situaciones en las que sus intereses, sean por cuenta propia o ajena, puedan entrar en conflicto con el interés social y con sus deberes para con la sociedad.

(4) Deber de evitar situaciones de conflicto de interés.

El administrador deberá abstenerse de:

a) Realizar transacciones con la sociedad, excepto que se trate de operaciones ordinarias, hechas en condiciones estándar para los clientes y de escasa relevancia, entendiendo por tales aquéllas cuya información no sea necesaria para expresar la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la entidad.

b) Utilizar el nombre de la sociedad o invocar su condición de administrador para influir indebidamente en la realización de operaciones privadas.

c) Hacer uso de los activos sociales, incluida la información confidencial de la compañía, con fines privados.

d) Aprovecharse de las oportunidades de negocio de la sociedad.

e) Obtener ventajas o remuneraciones de terceros distintos de la sociedad y su grupo asociadas al desempeño de su cargo, salvo que se trate de atenciones de mera cortesía.

f) Desarrollar actividades por cuenta propia o cuenta ajena que entrañen una competencia efectiva, sea actual o potencial, con la sociedad o que, de cualquier otro modo, le sitúen en un conflicto permanente con los intereses de la sociedad.

Lo mismo si el beneficiario es una “persona vinculada al administrador”.

Los administradores tienen la obligación de comunicar a los otros administradores y, en su caso, al consejo de administración o, tratándose de un administrador único, a la junta general, cualquier situación de conflicto, directo o indirecto, que ellos o personas vinculadas a ellos pudieran tener con el interés de la sociedad.

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