Las prestaciones accesorias

En las sociedades de capital los Estatutos Sociales pueden establecer determinadas obligaciones para todos o algunos socios, distintas al deber de aportar el capital social. Es lo que se conoce como las prestaciones accesorias de los socios.

Prestaciones accesorias

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Las prestaciones accesorias son obligaciones adicionales (de dar algo, hacer o no hacer alguna cosa…), que algunos o todos los socios voluntariamente asumen frente a la sociedad, y que obligatoriamente tienen que regularse en los estatutos de la sociedad, expresando su contenido concreto, y si las mismas son gratuitas o a cambio de una retribución.

Con ellas, principalmente, se pretende obtener una mayor implicación de los socios en la sociedad.

A modo meramente de ejemplo, las prestaciones accesorias pueden consistir en la obligación de los socios de tener que financiar a la sociedad a través de un préstamo, avalarla en un crédito bancario, ofrecerle asesoramiento profesional, etc.

Como hemos dicho antes, esas prestaciones accesorias son diferentes de la obligación que tiene todo socio de aportar el capital proporcional a su participación en la sociedad.

Por ejemplo, imaginemos que dos socios pretenden constituir una SL, con un capital social de 3.000 €, en la que cada socio tenga el 50 % de la sociedad.

En consecuencia, ambos socios tienen una primera obligación, consistente en entregar cada uno de ellos a la sociedad 1.500 € que se destinarán a nutrir el capital social de la empresa.

Adicionalmente, uno de los socios o ambos socios puede/n obligarse a tener que prestar servicios para la sociedad o a ostentar el cargo de administrador de la sociedad.

Si estas obligaciones de los socios se regulan a través de los estatutos sociales estaremos ante prestaciones accesorias. 

En definitiva, lo que caracteriza a la prestación accesoria es su naturaleza «estatutaria» (nacen y se regulan a través de los estatutos sociales), a diferencia de otras posibles fuentes de obligaciones de los socios con la sociedad, como podría ser, el conocido «pacto de socios» (que además de suscrito por todos o algunos socios también puede estarlo por la propia sociedad).

En el caso de que la prestación accesoria sea retribuida, los estatutos sociales deberán obligatoriamente determinar la compensación que hayan de percibir los socios por su realización, y que en ningún caso podrá exceder del valor que corresponda a esa prestación.

Una última cuestión es qué sucedería en caso de que un socio incumpla voluntaria o involuntariamente la prestación accesoria.

A este respecto, el incumplimiento de la prestación puede ser causa de «exclusión del socio» de la sociedad, lo cual dependerá de cómo se hayan regulado los efectos de su incumplimiento  en los estatutos sociales. En cualquier caso, a falta de regulación expresa, el artículo 350 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) prevé la posibilidad de excluir al socio de una Sociedad Limitada cuando incumpla voluntariamente su obligación de realizar la prestación accesoria.

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