La protección del software

En el ordenamiento jurídico español, en consonancia con la normativa  aprobada por la Unión Europea, el «software» (programas de ordenador, Apps, etc), encuentra su protección en el derecho de autor o copyright, y más concretamente en la Ley de Propiedad Intelectual.

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La protección del software por el «derecho de autor» comporta para su creador el reconocimiento automático de unos derechos, sin la necesidad de registrar previamente la obra.

En este post explico, con carácter general, la propiedad intelectual y el derecho de autor.

El derecho de autor. La Propiedad Intelectual.

Ahora bien, el software (amparado como hemos dicho por el derecho de autor) tiene algunas particularidades respecto al sistema general de protección de la LPI para obras literarias, artísticas o científicas.

El concepto de software.

En la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) se hace mención al término «programas de ordenador«, que se definen como: «toda secuencia de instrucciones o indicaciones destinadas a ser utilizadas, directa o indirectamente, en un sistema informático para realizar una función o tarea o para obtener un resultado determinado, cualquiera que sea su forma de expresión o fijación».

Naturalmente el concepto es más amplio que el típico programa informático instalado en un PC, pues comprende «cualquier sistema informático», como el de un smartphone o tablet o un coche.

La expresión «programas de ordenador» comprende, además; (i) la documentación preparatoria del software, (ii) su documentación técnica, (iii) los manuales de uso del programa, y (iv) las versiones sucesivas y programas derivados.

La titularidad del derecho.

Como regla general la Ley reconoce la condición de «autor» únicamente a las «personas naturales» creadoras de una obra literaria, artística o científica.

En el caso de los «programas de ordenador» también pueden ser considerados autores las «persona jurídicas».

Siendo habitual que en el proceso de creación de un software intervengan una pluralidad de personas, pueden surgir dudas de a quién se le tiene que otorgar la condición legal de «autor», y por ende, la titularidad de derechos, como el de explotación de la obra.

La LPI nos da una serie de reglas:

1) Software creado por iniciativa y bajo la coordinación de una persona natural o jurídica («OBRA COLECTIVA»).

En esos casos tendrá la consideración legal de «autor», salvo pacto en contrario, la persona natural o jurídica que lo edite o divulgue bajo su nombre.

Imaginemos el supuesto de una startup (persona jurídica) que impulsa la creación de una aplicación de teléfono móvil.

Como hemos visto previamente, si la startup edita o divulga ese software bajo su nombre se le presupone la condición de autor.

2) Software creado por la iniciativa de las personas que participan en su desarrollo («OBRA EN COLABORACIÓN»).

En caso de creación de software en colaboración los derechos de autor corresponden a todos éstos en la proporción que determinen.

Un ejemplo podría ser el de 3 emprendedores que antes de constituir una startup (no existe persona jurídica) colaboran para crear esa aplicación de teléfono móvil.

Ni que decir tiene que sería muy conveniente que dichos emprendedores acordasen previamente por escrito los porcentajes que le corresponderá a cada uno de ellos.

3) Programa creado por un trabajador asalariado.

La Ley entiende que su titularidad corresponderá al empresario (salvo pacto en contrario), y siempre y cuando, (i) fuese creado en el ejercicio de la funciones confiadas al trabajador, o (ii) siguiendo las instrucciones del empresario.

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