Los pactos de permanencia y no competencia

En las empresas suelen haber personas claves (socios, directivos, empleados  cualificados) cuya permanencia resulta esencial para el proyecto, y cuya marcha anticipada puede ser un problema, no sólo por la evidente perdida de talento, sino también porque dichas personas puedan acabar prestando sus servicios para la competencia.

Pacto permanencia no competencia

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Un ejemplo típico lo encontramos en una startup que negocia la entrada de un nuevo socio inversor en una ronda de financiación.

En ese caso el inversor entrará en un proyecto seguramente liderado por uno o varios emprendedores claves, sin los cuales difícilmente el citado proyecto podrá tirar hacia adelante, careciendo entonces de valor la empresa.

Resulta lógico pensar que el inversor exigirá que los emprendedores permanezcan en la startup durante un número concreto de años (pacto de permanencia), y que además, lo hagan con dedicación exclusiva al proyecto (pacto de no concurrencia o exclusividad), pudiéndose pactar también, que en caso de que los emprendedores abandonen el proyecto no puedan iniciar o integrarse en otra empresa competidora durante un periodo de tiempo (pacto de no competencia post-contractual).

En un primer momento, estos pactos pueden regularse en el pacto de socios y, adicionalmente, concretarse en el correspondiente contrato de trabajo que una al emprendedor con la startup.

Como hemos dicho anteriormente, los denominados pactos de «permanencia», «no concurrencia» o «no competencia post-contractual», no sólo se pueden pactarse con los socios, sino que es muy habitual su aplicación a directivos y empleados clave.

Eso sí, la legislación laboral establece una serie de limitaciones a estos pactos:

1) De entrada debemos señalar que la legislación laboral no prohibe a un empleado poder trabajar para diferentes empresarios (es decir, se permite el pluriempleo).

2) La regla anterior tiene, sin embargo, dos excepciones recogidas expresamente en el Estatuto de los Trabajadores. La Ley prohibe trabajar para diferentes empresarios; (i) Cuando exista concurrencia desleal o (ii) Cuando se pacte la plena dedicación mediante compensación económica expresa.

La concurrencia desleal puede definirse como un aprovechamiento de los conocimientos del trabajador para favorecer a la otra empresa empleadora (que tiene que ser competencia directa de la otra) o quitar clientela. Lógicamente, no habrá concurrencia desleal si las empresas se dedican a actividades distintas.

3) Una vez el trabajador se marcha de la empresa, esto es, extinguido el contrato de trabajo, desaparece la prohibición de concurrencia desleal, a no ser que expresamente se pacte entre empresa y trabajador  la no competencia post-contractual.

En ese caso, el periodo de no competencia no podrá ser superior a dos años para los técnicos (empleados que necesitan conocimientos técnicos) y de seis meses para empleados comunes.

La Ley exige como requisitos (a) que el empresario tenga un verdadero interés industrial o comercial, y (b) que se satisfaga al trabajador con una compensación económica adecuada.

En caso de incumplimiento del pacto, por parte del trabajador, éste deberá indemnizar a la empresa por los daños y perjuicios ocasionados.

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