Convocatoria de Junta en las sociedades de capital

En las sociedades de capital, cumplir con todos los requisitos legales y estatutarios al convocar la Junta resulta esencial, por ejemplo, para evitar que algún socio disconforme con las decisiones adoptadas pueda impugnar los acuerdos alegando la infracción de requisitos procedimentales.

La “Junta” es una reunión de los socios en la que éstos deciden sobre determinados asuntos relativos a la sociedad.

Esos “asuntos” son aquellas competencias que la Ley o los Estatutos de la sociedad hayan atribuido a la Junta de socios, como, por ejemplo; la aprobación de las cuentas anuales, la modificación de los estatutos sociales o el nombramiento y cese del órgano de administración.

Convocatoria Junta

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Clases de Juntas.

En una Sociedad Anónima o Limitada debemos diferenciar entre dos tipos de juntas.

a) La junta general, distinguiéndose a su vez, entre (i) la junta general ordinaria (es aquella que tiene que reunirse en los seis primeros meses de cada ejercicio, para, en su caso, aprobar la gestión social, las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre la aplicación del resultado) y (ii) la junta general extraordinaria (cualquier otra junta que no sea ordinaria).

La junta general tiene que ser convocada (es decir, comunicada a los socios) por los administradores de la sociedad cumpliendo una serie de requisitos que explicaremos más adelante.

b) La junta universal, se refiere a una junta general que queda válidamente constituida para tratar cualquier asunto sin necesidad de que se haya convocado previamente. Pare ello, la Ley exige que esté presente o representada en la reunión la totalidad del capital social de la empresa y que los concurrentes acepten por unanimidad celebrar la junta.

Como se puede fácilmente concluir, la junta universal permite una mayor agilidad a la hora de adoptar determinadas decisiones.

Cuándo y quien debe convocar la junta general.

La junta general tiene que ser convocada por los “administradores”, y si la empresa estuviese en fase de liquidación por los “liquidadores”, los cuales tienen la obligación legal de convocarla cuando lo consideren necesario o conveniente para la sociedad, así como, obligatoriamente, cuando lo determinen la Ley o los Estatutos.

Si los administradores no cumplen con su obligación cualquier socio puede solicitar al Secretario judicial o Registrador mercantil su convocatoria.

Además, la Ley obliga a los administradores a convocar una junta general (en el plazo de dos meses), cuando lo soliciten uno o varios socios que representen, al menos, el 5 % del capital social, y hayan expresando en su solicitud (la Ley habla mediante requerimiento notarial), los asuntos a tratar en dicha junta.

Requisitos y forma de convocar la junta general.

La convocatoria deberá contener los siguientes datos: (1) el nombre de la sociedad, (2) la fecha y hora de la reunión, (3) el orden del día, es decir, los asuntos a tratar en la junta, y (4) el cargo de la persona o personas que convocan.

Salvo que lo estatutos digan otra cosa, la junta debe celebrarse en el municipio donde la sociedad tenga su domicilio social, y si en la convocatoria de la junta no se especifica expresamente el lugar, se entenderá convocada en el domicilio social.

En cuanto al plazo previo para convocar (es decir, periodo de tiempo que deberá transcurrir entre la comunicación a los socios y la celebración de ésta), difiere de si se trata de una S.A., en cuyo caso, dicho plazo será de al menos un mes, o una S.L., de quince días.

Finalmente, un aspecto muy importante es la forma en que se tiene que realizar la convocatoria a los socios. La Ley de Sociedades de Capital (LSC) regula en su artículo 173 la forma de hacerlo.

1.  La junta general será convocada mediante anuncio publicado en la página web de la sociedad si ésta hubiera sido creada, inscrita y publicada en los términos previstos en el artículo 11 bis. Cuando la sociedad no hubiere acordado la creación de su página web o todavía no estuviera ésta debidamente inscrita y publicada, la convocatoria se publicará en el “Boletín Oficial del Registro Mercantil” y en uno de los diarios de mayor circulación en la provincia en que esté situado el domicilio social.

2. En sustitución de la forma de convocatoria prevista en el párrafo anterior, los estatutos podrán establecer que la convocatoria se realice por cualquier procedimiento de comunicación individual y escrita, que asegure la recepción del anuncio por todos los socios en el domicilio designado al efecto o en el que conste en la documentación de la sociedad. En el caso de socios que residan en el extranjero, los estatutos podrán prever que sólo serán individualmente convocados si hubieran designado un lugar del territorio nacional para notificaciones.

3.  Los estatutos podrán establecer mecanismos adicionales de publicidad a los previstos en la ley e imponer a la sociedad la gestión telemática de un sistema de alerta a los socios de los anuncios de convocatoria insertados en la web de la sociedad.

Por consiguiente, si la sociedad no dispone de una pagina web en los términos del artículo 11 bis, lo que suele ser habitual por las complicaciones técnicas que ello comporta para la sociedad), la regla general es que dicha convocatoria de junta se realice mediante la publicación en el BORME y en uno de los diarios de mayor circulación de la provincia.

La página web corporativa en las sociedades de capital

Ahora bien, como alternativa a dicha regla, los estatutos podrán regular la convocatoria “por cualquier procedimiento de comunicación individual y escrita que asegure la recepción del anuncio por todos los socios en el domicilio designado al efecto o en el que conste en la documentación de la sociedad“, lo cual posibilita (insistimos; siempre que así lo especifiquen los estatutos), la convocatoria de junta mediante el envío de una carta certificada a cada socio o por correo electrónico.

Sobre el uso del correo electrónico se ha pronunciado la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN), admitiendo su uso como medio de convocatoria, y sin necesidad de firma electrónica, si es complementado con algún procedimiento que permita el acuse de recibo del envío (como, por ejemplo, serían la solicitud de confirmación de lectura, u otros medios que permitan obtener prueba de la remisión y recepción de la comunicación).

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