La representación de la sociedad

Las sociedades de capital, como es el caso de la SA o la SL, adquieren su personalidad jurídica en el momento en que se inscriben en el Registro Mercantil (requisito necesario para su constitución). Ahora bien, como tal la sociedad actúa en el mercado por medio de las personas que la representan.

Representación

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Se ha de tener claro los diferentes tipos de representación de la sociedad, distinguiendo entre la conocida como «representación orgánica», que la Ley de Sociedades de Capital atribuye al órgano de administración, de otros tipos de «representantes voluntarios», conocidos como apoderados.

A) La representación orgánica. Los administradores sociales.

La Ley de Sociedades de Capital (LSC) atribuye en su artículo 233 la representación de la sociedad, en juicio o fuera de él, a los administradores sociales en la forma en que determinen los estatutos, de acuerdo con las siguientes reglas:

a) En el caso de «administrador único«, el poder de representación corresponderá necesariamente a éste.

b) En caso de «varios administradores solidarios«, el poder de representación corresponde a cada administrador, sin perjuicio de las disposiciones estatutarias o de los acuerdos de la junta sobre distribución de facultades, que tendrán un alcance meramente interno.

c) En la sociedad de responsabilidad limitada, si hubiera «más de dos administradores conjuntos«, el poder de representación se ejercerá mancomunadamente al menos por dos de ellos en la forma determinada en los estatutos. Si la sociedad fuera anónima, el poder de representación se ejercerá mancomunadamente.

d) En el caso de «consejo de administración«, el poder de representación corresponde al propio consejo, que actuará colegiadamente. No obstante, los estatutos podrán atribuir el poder de representación a uno o varios miembros del consejo a título individual o conjunto.

Cuando el consejo, mediante el acuerdo de delegación, nombre una comisión ejecutiva o uno o varios consejeros delegados, se indicará el régimen de su actuación.

Los administradores cuentan con un poder de representación prácticamente ilimitado, que se extiende a todos los actos comprendidos en el objeto social de la empresa (fijado en los estatutos), e incluso, en determinados casos, actos fuera de éste.

Con ello se pretende dotar de seguridad a quien contrata con la sociedad, evitando situaciones en las que posteriormente a la contratación se cuestionara la validez de la misma por falta de representación.

Para ello, la Ley prevé que aunque los administradores sociales tengan limitada su representación, y dicha limitación conste inscrita en el Registro (lo que permite su conocimiento por personas ajenas a la sociedad),  resulte ineficaz frente a terceros.

Además, la sociedad también quedará obligada frente a terceros que hayan obrado de buena fe y sin culpa grave, aunque el acto no esté comprendido en el objeto social.

B) La representación voluntaria. Los apoderados.

La empresa también puede otorgar poderes de representación a determinadas personas, como por ejemplo determinados empleados o directivos.

Si dicho poder es «general» el ámbito de representación será semejante al de los administradores. Dependerá de las facultades concretas que se otorguen, pero para ser general, debe permitir la dirección de la empresa en su conjunto. Es el poder que se otorga a favor de un director general, un director territorial, etc.

El poder general exige su otorgamiento en escritura pública y su inscripción en el Registro Mercantil.

También es posible que la empresa otorgue a favor de una persona un poder de representación «no general», es decir, limitado a determinados actos. Por ejemplo, un director de compras al que se le permiten realizar en nombre de la sociedad ciertos contratos hasta un límite de cuantía.

Este tipo de poderes no exige el otorgamiento en escritura publica ni su publicación en el Registro Mercantil.

7 Comments La representación de la sociedad

  1. Juan Martínez

    En el caso de un representante de una sociedad mercantil, cuya razón y sede social cambian unos meses más tarde, pero conservado la misma actividad y el mismo CIF.
    Es necesario otorgar una nueva escritura para que el representante represente sin problemas a la mercantil que ha cambiado de denominación en los términos antes señalados o es suficiente con la representación acreditada en la escritura anterior al cambio de denominación social ?
    Gracias.

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    1. J. Raúl Fernández

      A mi entender sigue siendo válido. Pero al no coincidir las denominaciones habría que acompañar la escritura de cambio de denominación. En cualquier caso, mi consejo es que lo consultes con la Notaría.

      Reply
  2. Alfonso

    Hola muy interesante el post.

    Me gustaría que me resolviera una duda.

    Mi padre tiene un terreno que es de su titularidad, y también tiene una SL de la que es adminstrador, mi madre y yo somos socios tambén.

    Pues bien, esa sociedad ha solicitado una ayuda para construir una cochera. Como el terreno era de mi padre, se firmo un contrato de arrendamiento por 15 años entre la sociedad y mi padre.

    Pues bien, por acuerdo social (no se ha elevado a público ni inscrito en el Registro) se acuerda que represento a la sociedad para firmar dicho contrato.

    Pues bien, firma el contrato mi padre como dueño del terreno y yo en nombre de la sociedad como representante.

    Meto la ayuda, va todo para adelante, y al final me dicen que no pueden darmela porque no tengo la disponibilidad del suelo, y se basan en que como no estaba elevado a escritura pública el acuerdo social yo no podía firmar el contrato o no tiene válidez.

    Mi duda es la siguiente, al leer su post dice que no es obligatorio elevar a escritura publica un poder no general de representación.

    Me podría decir si eso es cierto. Si lo he entendido bien.

    Gracias de antemano.

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    1. J. Raúl Fernández

      Hola Alfonso.

      La norma general es que la representación de la sociedad la tiene el administrador único y, éste, a su vez, puede otorgar poderes a favor de determinadas personas en escritura publica e inscribieses en el Registro. Como excepción a esta regle general; en el día a día de la empresa, también se ha venido aceptando la celebración de contratos en el ámbito de su actividad por personas internas sin un poder general inscrito.

      En el caso que comentas, dependiendo de la actividad de la sociedad (el contrato de arrendamiento) puede entenderse o no como una actividad normal de la empresa. De entrada no parece que lo sea.

      Por consiguiente, parece necesario contar con el poder de representación (com Escritura e inscrito) para contratar. En cualquier caso en derecho casi todo es discutible.

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  3. Sergio

    Hola,

    Me han denegado un monitorio que he presentado como apoderado amparándose en el artículo 233 de la ley de sociedades.
    No obstante, en el poder, que está debidamente registrado, se otorga poder para ello.
    Se puede recurrir dicha desestimación o no es legal el poder a pesar de decirlo explícitamente ?
    Gracias y un saludo

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    1. J. Raúl Fernández

      Hola Sergio,

      En la petición inicial de Juicio Monitorio, al no ser obligatoria la intervención de abogado y procurador, la sociedad puede presentar directamente la petición al Juzgado.

      Lo que sucede es que la LSC atribuye la representación de la sociedad al administrador/es de ésta (art. 233 LSC), y algunos Jueces entienden que sólo los administradores pueden representar a la sociedad. Ahora bien, existen Juzgados que consideran que también la pueden representar los apoderados voluntarios (a los cuales el órgano de administración les haya habilitado para comparecer en Juicio), en éste último caso dependería del poder en cuestión.

      Por razones prácticas, quizá sea más adecuado volver a presentar el Monitorio (pero por el administrador de la sociedad) o hacerlo con un abogado y procurador.

      Cualquier duda puedes contactar conmigo en la dirección de jraul@quintalegal.com.

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  4. Pingback: El Administrador de la sociedad | El Blog de J. Raúl Fernández. Abogado.

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